Marcianos del siglo XX : Los canales de Marte

En la historia de la ciencia a veces nos podemos encontrar con monstruos que existían bajo Tierra, dragones, fantasmas y civilizaciones alienígenas en planetas del Sistema Solar. A finales del siglo XIX y a principios del XX, un astrónomo se convertiría en la cara visible de la historia de alienígenas más conocidas entre la comunidad astronómica. Aquel astrónomo se llamaba Percival Lowell.

Antes de hablar de Percival necesitamos un poco de contexto respecto a aquella época. En el siglo XIX los observatorios habían comenzado a equiparse con telescopios más grandes. Con ellos podríamos finalmente ver astros del sistema solar con un poco más de detalle y uno de los más cercanos es Marte.

Alrededor de cada 26 meses, un poco más de dos años, Marte se encuentra en oposición, el momento en el que el planeta pasa por su punto más cercano a la Tierra. Si queremos ver Marte en detalle lo mejor es verlo justo en ese instante.

Astrónomo Italiano Giovanni Schiaparelli y uno de los mapas de Marte creados por él donde pueden ver los inmensos canales. Getty Images.

En 1877, el astrónomo italiano Giovanni Schiaparelli, director del Observatorio Brera en Milán comenzaría a observar la superficie del planeta rojo con el fin de crear mapas de su superficie. En 1888 Giovanni contaría al mundo lo más interesante que observó: unos surcos en la superficie marciana que llamó “canali” y que fueron traducidos como canales. El problema de la palabra es que hace unos ocho años atrás el Canal Suez que une el mar rojo con el mediterráneo había sido completado. La asociación de palabras llevaría a muchos a interpretar que se trataba de canales artificiales.

Si bien no todos estaban convencidos de la existencia de los canales, otros astrónomos también decían haberlos visto. Dentro de esas personas, y una de las que más se fascinó con la idea de que estos canales fueran artificiales, fue el norte americano Percival Lowell, quien en 1894 Lowell comenzó sus primeras observaciones desde su recién construido observatorio, el Observatorio Lowell. Y en 1895 Lowell publicaría su primer libro sobre Marte, llamado simplemente Marte. Durante los años siguientes, Lowell y Schiaparelli intercambiaron correspondencia para hablar acerca de los canales y de la posibilidad de vida en el planeta.

En 1903 ya tendríamos el primer golpe contra los canales. Los astrónomos J. Evans y Walter Maunder realizaron un experimento que parecía indicar que los canales no estaban en el planeta si no que en nuestro cerebro. El experimento fue el siguiente:

A varios estudiantes se les pidió dibujar una figura que estaba impresa en discos circulares con distintos tamaños. La idea es simular que están observando la superficie de un planeta y dibujar lo que ven. Cada estudiante dibujó desde una distancia distinta para ver que ocurre cuando observamos una imagen con baja resolución. Lo que descubrieron es que varios de los estudiantes dibujaron líneas rectas similares a los canales de Schiaparelli. Sólo que en la figura original no había ninguna línea recta. 

La conclusión de este estudio es que los canales de Marte no eran otra cosa que una ilusión óptica. El cerebro estaba completando una imagen de mala calidad con líneas imaginarias. En 1904 Walter Maunder agregaría:

Es mejor no saber tanto que saber demasiadas cosas que no son ciertas.

En 1906 Lowell publicaría su segundo libro sobre Marte llamado “Marte y sus canales” donde añadiría muchos más canales que los vistos por Schiaparelli. Este libro lo dedicó a Schiaparelli donde lo comparó con Cristóbal Colón, como un descubridor de un nuevo mundo.

Pero Lowell no se detendría allí, si no que llevaría su imaginación al límite. Según Lowell:

Marte está habitado por seres de algún tipo u otro, podemos considerarlo tan cierto como incierto cuáles pueden ser esos seres.

Para Lowell el tema de los canales en Marte y la vida marciana ya se había convertido en una obsesión. En 1906, basado en las afirmaciones de Lowell, el New York Times publicaría una nota sacada de libros de ciencia ficción. Aquella nota se tituló “Hay vida en el planeta Marte: El profesor Percival Lowell, reconocido como la más grande autoridad en el tema declara que no puede haber duda que seres vivientes habitan nuestro planeta vecino”.

Nota sobre la vida en Marte en el New York Times en 1906

Y en 1907 volverían a tocar el tema luego que Percival Lowell afirmara notar cambios en los canales con las estaciones marcianas, lo que indicaba que estaban en uso por los marcianos. Estas ideas comenzaron a ser desacreditadas por otros investigadores. Lamentablemente a todo el mundo le gusta hablar de marcianos, no?. Ya había comenzado una controversia difícil de parar. En la revista Nature Lowell afirmaría que:

Luego del derretimiento en el polo sur los canales comenzaron a hacer su aparición. De aquí es directo que en el presente el planeta es la morada de vida inteligente. Diría que la teoría de esta vida en Marte no fue una hipótesis a priori de mi parte, si no que es deducida a partir de la observación y que mis observaciones han confirmado del todo. Ninguna otra suposición resuena con todos estos hechos. 

Aunque eso último no era cierto. Como ya les conté otros astrónomos ya habían presentado explicaciones sobre el origen de estos canales como ilusiones ópticas.

Como respuesta a los libros de Lowell, el astrónomo Alfred Russel Wallace publicaría un libro llamado “Is Mars Habitable?” (¿Es Marte habitable?) donde expondría los problemas de la hipótesis de Lowell, principalmente los relacionados al agua. ¿Cuáles eran las críticas? Una de ellas criticaba la utilidad de tantos canales para la baja cantidad de agua congelada que hay en los polos de Marte y que realmente no había evidencia suficiente para decir que era agua. Este punto ya había sido expuesto por la astrónoma Agnes Mary Clerke con anterioridad. Otro punto era la nula detección de vapor de agua en la atmósfera marciana.

Un año después, Lowell respondería a Wallace con una carta al editor en la revista Nature. Así comienza parte de su respuesta:

“El efecto de su lectura es mostrarme de nuevo cuán convincente es el argumento a favor de la habitabilidad de Marte, ya que solo mediante muchas declaraciones erróneas de hechos, totalmente involuntarias, por supuesto, el Dr. Wallace puede siquiera crear un caso aparente del otro lado. Un físico no necesitará que le señalen estos errores, pero como la mayoría de los lectores son incapaces de corregirlos por sí mismos, sería prudente citar algunos para mostrar cómo su castillo de naipes se derrumba como consecuencia.”

En esta carta critica los cálculos de agua congelada y algunas de las teorías citadas para desacreditar su trabajo. Además los critica por aventurarse en una rama que no es su especialidad. Ese mismo año en otra carta afirmaría que su colaborador Vesto Slipher había detectado vapor de agua en la atmósfera marciana.

En 1907 Marte volvía a estar en oposición, una oportunidad para Lowell de despejar dudas respecto a sus ideas. Sin embargo, el mejor lugar para observar a Marte era el hemisferio sur, ya que allí Marte se encontraría en lo alto del cielo, donde los efectos de la atmósfera son más bajos. ¿Y qué hizo Lowell? Dirigió una expedición al desierto de Atacama en Chile a una altitud de 1400 metros y llevó con ellos un telescopio de 45 centímetros de diámetro. Imaginen a un equipo de científicos y sus grandes instrumentos cruzando el desierto sólo para observar un planeta por unos días. Obtuvieron miles de imágenes fotográficas de Marte de las que eligieron 20 y algunas de ellas parecían mostrar canales. En lugar de mostrar las imágenes originales, Lowell cometió el error de publicar dibujos de las fotografías, resaltando los canales. Una acción como esa seguramente no fue vista con buenos ojos por aquellos que se mantenían escépticos respecto a las afirmaciones de Lowell.

En la ciencia una buena práctica es reproducir observaciones con otros o mejores telescopios. En 1909 Marte volvería a estar a su distancia mínima con la Tierra, el momento ideal para tomar nuevas imágenes de los canales.

Ese año, un científico rico llamado De la Baume Pluvinel fue a montar un nuevo telescopio en la cima de Pic du Midi, a 2800 metros de altura en Francia, junto al astrónomo Fernand Baldet. Mientras más alto estás, hay menos atmósfera que arruine la calidad de las imágenes. Y si añadimos que usaron un telescopio de 50 centímetros de diámetro eso le daba una ventaja para obtener imágenes muy nítidas de la superficie de Marte que resultaron no mostrar ningún canal.

Fotografías de Marte tomadas en 1909 desde Pic du Midi. Fuente: The first Pic du Midi photographs of Mars, 1909

Ese mismo año, Eugène Antoniadi, quién fue un seguidor de las ideas de Lowell, observó Marte desde el Observatorio Meudon, con el telescopio más grande de Francia. Pero hasta aquí llegaría su creencia en los marcianos ya que se dio cuenta que durante los momentos de mejor visibilidad los canales desaparecen para dejar ver otros detalles de la geografía de Marte.

Dibujos de la superficie de Marte hechos por Eugène Antoniadi mostrando como los canales desaparecen al ver el mismo lugar pero con mejor resolución.

Aún así las ideas de Lowell permanecieron por años en las discusiones del mundo. Quién no podría fascinarse con la idea que en un planeta tan cercano podríamos encontrar una civilización inteligente con la cual poder comunicarnos en el futuro.

“Marcianos construyen dos inmensos canales en dos años” era el título de uno de los artículos publicados en la revista New York Times, el 27 de agosto de 1911. Según Lowell nuevos canales habían aparecido en la superficie de Marte desde la última oposición. En este artículo Lowell habla sobre esta civilización alienígena:

Canales de miles de millas de largo y de veinte millas de ancho van más allá de nuestra comprensión. Si bien sabemos que una roca que acá pesa 100 libras allá pesaría sólo 38 libras y que las labores de ingeniería serían menos arduas, aún así apenas podemos imaginar a los habitantes de Marte siendo capaces de completar la titánica tarea dentro del corto intervalo de dos años.

Martians Build Two Immense Canals In Two Years
“Marcianos construyen dos inmensos canales en dos años”. Artículo del New York Times publicado en 1911.

En las décadas posteriores aparecieron más artículos que refutaban la idea de los canales de Marte, aunque ya en 1911 para muchos estaba ya claro que dichos canales no existían, ni tampoco los marcianos constructores.

De toda esta historia aprendemos que es mejor esperar tener mejor y más evidencia hasta que se llegue a una hipótesis más fuerte que aventurarse con la idea de civilizaciones extraterrestres. Y que no importa si quienes promueven esas ideas son reconocidos astrónomos, eso no los hace estar en lo correcto si nadie más que ellos pueden ver lo que ellos dicen ver.

Sólo para agregar un poco más, hoy ya tenemos misiones que han fotografiado la superficie de Marte y otras que lo han visitado y todavía no hay canales.

Huellas del rover Curiosity en la superficie de Marte. Fuente: NASA/JPL-Caltech/MSSS

Por supuesto, hice un mini resumen ilustrado acerca de los canales de Marte.

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