El Fin del Mundo en 1773

La dualidad de los cometas: Augurio del desastre vs Ciencia

Las profecías sobre el fin del mundo han estado unidas a eventos astronómicos desde hace miles de años. Antes de que supiéramos que los cometas son rocas de hielo orbitando al Sol, estos tenían un significado especial. Por lo general, asociábamos la aparición de cometas en el cielo como pronósticos de desgracias, guerras, enfermedades o la muerte de reyes. En 1680, el astrólogo John Hill publicó un artículo titulado Una alarma para Europa traída por el último prodigioso cometa visto en Noviembre y Diciembre 1680 donde profetizaba una guerra que cubriría toda Europa y que resultaría en la total destrucción del poder papal, revolución en Escocia, aire sucio, enfermedades y asesinatos en Londres. Esta visión de los cometas cambiaría, o eso creíamos, con uno de los descubrimientos de un astrónomo llamado Edmond Halley

Artículo del astrólogo John Hill.

Crédito: OXFORD SCIENCE ARCHIVE / HERITAGE IMAGES / SCIENCE PHOTO LIBRARY

Era el año 1705 y Newton nos había entregado la Ley de Gravitación Universal, que nos permitía calcular el movimiento de los astros suponiendo una fuerza de atracción invisible. Si bien la intención era explicar el movimiento de los planetas, Edmond Halley se preguntó si los cometas también sentirían esta fuerza de atracción gravitatoria, por lo que se encontrarán orbitando el Sol en trayectorias elípticas, apareciendo de manera periódica. 

Halley se da cuenta que algunos cometas registrados en la antigüedad parecían ser distintas visitas de algunas de estas masas dando vueltas en el sistema solar. Entre estos se encontraban los cometas de 1682, 1607 y 1531, que podrían tratarse de un único cometa que se acerca al Sol cada 75 o 76 años. De tratarse del mismo cometa, Edmond predice que deberíamos volver a verlo entre 1758 a 1759.

Historieta del Cometa Hallet.
Crédito: ?

Algunas de las mentes científicas de la época ansiaban que la predicción de Halley se cumpliera, ya que constituía la confirmación no sólo de un modelo, sino que el triunfo en la forma de estudiar el cielo. Y en efecto, para astrónomos de la época como Jerome Lalande, el retorno del cometa, hoy conocido como el cometa Halley, fue un gran alivio. Si no hubiéramos visto el cometa, el terror y la desconfianza habrían afectado a la opinión pública. Lamentablemente Halley no pudo vivir para ver como su predicción se cumplía y como algunas antiguas ideas acerca de los cometas se desmoronaban. 

¿Qué peligros trae un cometa en 1773?

Pero nuestra mente parece tener cierta fascinación con el miedo e ideas apocalípticas, y el terror puede evolucionar con el nuevo conocimiento. A diferencia de los planetas que tienen órbitas mucho más simples, los cometas eran mucho más dificiles de seguir y por lo tanto difíciles de predecir. Para algunos, parecía que el riesgo era aún peor, ya que ahora sabíamos que los cometas son astros de materia. ¿Qué podría pasar si una gran roca pasara muy cerca de la Tierra?

Crédito: NASA/JPL-Caltech

Tal vez pienses que el primer miedo era una posible colisión entre un cometa y la Tierra, pero los miedos dominantes en la época eran un poco más complejos. Por un lado, sabíamos que los cometas se acercaban al Sol mucho más que la Tierra. De aquí surge la idea que se calentaban a miles de grados, como si fueran un mini Sol, y que al acercarse a la Tierra podrían incendiar la atmósfera, acabando con todos los seres vivos.

Otra de las ideas surgió a partir de la ley de gravitación de Newton. Una mente que creyera que los cometas deben tener un significado especial buscaría cuales de los cometas conocidos visitó el cielo nocturno durante algún acontecimiento histórico relevante, que es justamente lo que hace el matemático e historiador William Whiston, quien puso especial atención en el cometa de 1680. Según Halley, esta roca espacial se acerca al Sol cada 575 años, con lo cual William calcula que fue visto 2349 años antes de Cristo, tiempo que coincidiría, según William, con el Gran Diluvio de Noé. A partir de esta coincidencia, aparece la creencia popular que los cometas pueden provocar grandes inundaciones. De esta manera Whiston une la ciencia con lo divino.

El arca de Noé y la inundación que fue relacionada con un cometa.
Crédito: STOCKFINLAND/GETTY IMAGES

Según Halley, esta roca espacial se acerca al Sol cada 575 años, con lo cual William concluye que fue visto 2349 años antes de Cristo, tiempo que coincidiría (en esa época) con el Gran Diluvio de Noé.

Para nosotros el único peligro posible según lo que conocemos es una posible colisión. Y de hecho fue el mismo Halley quien había calculado que si el cometa de 1680 hubiera llegado 31 días después, habría pasado entre la Tierra y la Luna. Tengamos en cuenta que en aquella época no sabíamos si los cometas eran planetas u alguna otra cosa. De hecho, existía la hipótesis que un cometa podría sacar a la Tierra de órbita y convertirla en un cometa.

Sea cual sea la real consecuencia, sería bastante útil saber que tan probable es que un cometa se acerque a la Tierra, y en aquellos años ya era posible hacer el cálculo gracias a Newton.

Uno de los astrónomos motivado en aclarar el misterio fue Jerome Lalande, quién preparó en 1773 un artículo que leería durante una charla pública en la Academia de Ciencias de Francia, en el mes de abril. Su conclusión final fue que el evento es tan improbable que no debería ser un tema importante, pero que de todas formas es posible que algún día en el futuro un cometa se acercará o pasará muy cerca. De los cometas conocidos ninguno representaba un peligro, pero habrían muchos que no conocemos y la interacción con los planetas podrían cambiar las órbitas en varios años más. Sin embargo, su charla fue cancelada por falta de tiempo y cuando los ciudadanos de París lo supieron, comenzaron los rumores de censura.

Era de conocimiento público que Lalande daría una charla sobre las probabilidades de colisión entre un cometa y la Tierra. Pero, de acuerdo a los rumores, Lalande había visto un cometa que dentro de un mes, a mediados de Mayo de 1773, causaría el fin del mundo. Existía la idea que la Academia de Ciencias quería evitar que las personas se asustaran. Que a partir de su ignorancia pudieran disfrutar del poco tiempo que les quedaba de vida y por eso, en un acto de bondad a la paz mental, habían “cancelado” la charla de Jerome. A pesar de que habían escuchado que las probabilidades de chocar eran bajas, pensaban que lo decían sólo para mantenernos tranquilos. La conspiración ya estaba instalada en sua mentes. De a poco Lalande fue pasando de astrónomo a profeta del apocalipsis.

El mundo se acaba el 20 de Mayo de 1773

El miedo se esparce por París, y luego al resto de los países europeos. La revista Gazette de France el 7 de mayo de 1773 resume los resultados que Jerome iba a publicar en su charla cancelada. Aquí se hace hincapié que es imposible asignar una fecha a una colisión y que el próximo cometa volvería recién en 18 años, pero que no podría dañar a la Tierra. Desafortunadamente, el artículo no tiene efecto y Jerome se ve obligado a publicar una artículo de divulgación sobre su estudio. Sin embargo, en esta versión no se limita a mostrar lo poco probable que es una colisión, sino que se dio el tiempo de describir las posibles consecuencias desastrosas de un encuentro entre un cometa y la Tierra, como las inundaciones. Además, asegura que era posible que uno de estos horrores podría ocurrir en el futuro, a pesar que las probabilidades eran muy muy bajas. Probablemente Lalande utilizó un lenguaje con tintes apocalípticos para llamar la atención, cosa que al parecer era algo que disfrutaba. Escuchar de un científico la posibilidad de un apocalípsis hizo todo menos calmar los ánimos.

Reflexiones sobre los cometas que pueden acercarse a la Tierra de Jerome Lalande

El miedo llegó a tal nivel que hubo peticiones al Arzobispado para iniciar una cadena de oración y así salvarnos de la gran inundación que traería el paso del cometa. La academia lo contacto inmediatamente ya que temían que hiciera el ridículo ante el resto de Europa. Algunas personas estaban molestas con Lalande, porque no tenían tiempo para viajar a las cimas de las montañas antes del 20 Mayo de 1773, cuando el mundo sería cubierto por una inundación. El miedo resultó en charlatanes que se aprovecharon vendiendo “puestos para el Paraíso”. Y así París y Europa esperó el fin del mundo.

Por supuesto, no pasó absolutamente nada respecto al cometa. De acuerdo a los cálculos de Lalande, el próximo cometa que visitaría el cielo lo haría en 1789. Pero esto sólo hizo que los falsos profetas pospusieran el fin del mundo a 1789, tal como uno pospone la alarma del teléfono, y nuevamente no ocurre nada. Uno podría pensar que los habitantes de París habrían aprendido la lección, pero en 1832 volvieron a tener miedo por el anunció del cometa de 1826. En la época, un artículo aseguraba que su órbita pasaría cerca de la órbita de la Tierra. Pero este uso de palabras llevó a los rumores de una colisión segura. Esta vez la Academia de Ciencias publica un artículo asegurando que el cometa pasaría a millones de kilómetros de distancia. Y así, sin dar lugar a visiones o ideas apocalípticas, como lo hicera Lalande una vez, pudieron controlar el crecimiento del pánico. No es sólo importante informar sobre los peligros de la naturaleza, la forma puede afectar como la interpretamos. Aprovecharse del miedo para llamar la atención jamás debe ser una forma válida de comunicación, ya que no le hace ningún favor ni a las personas ni a la ciencia.

Fuentes:

Comet Scare of 20 May 1773: A Terrifying Prediction

1773: France starts to discuss how to communicate risk

Science and superstition: Comets and the French public in the 18th century

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